REGENERACIÓN TEPOZTLÁN

Don Sebastián vive en Amatlán, en las faldas del Tepozteco. Cada temporada de estiaje mira el cerro con preocupación. Sabe que el fuego no siempre empieza por accidente. A veces es descuido. A veces es negligencia. A veces es desconocimiento.

En los últimos años, los incendios forestales en Tepoztlán se han intensificado. El cambio climático, el aumento de temperaturas, la expansión urbana y la pérdida de prácticas comunitarias de cuidado han incrementado el riesgo. Cuando el fuego avanza, no solo se pierde bosque. Se afecta el agua, la biodiversidad, la economía local y la vida comunitaria.

Frente a este escenario nació Territorios de Esperanza, una colaboración de SistemaBio, Parcela, IRRI y Proyecto ConcentrArte en alianza con fundación Estafeta, Casa Córdoba y Fundación Sertull.

El proyecto trabaja con niñas, niños, jóvenes y familias para fortalecer la educación ambiental y la gestión integral del riesgo de desastres, promoviendo una cultura preventiva desde el territorio.

“Antes pensábamos que los incendios solo eran cosa de brigadistas”, cuenta Don Sebas. Ahora sabemos que empieza desde cómo cuidamos el monte, cómo hacemos una fogata o cómo enseñamos a los niños”.
Don Sebas
Brigadista Local

A través de talleres participativos, procesos artísticos, formación comunitaria y articulación con brigadistas locales, el proyecto busca:

  • Sensibilizar a comunidades escolares sobre prevención de incendios

  • Fortalecer capacidades locales para la respuesta temprana

  • Recuperar saberes comunitarios sobre cuidado del territorio

  • Articular actores comunitarios e institucionales en torno a la prevención

  • Hacer brechas cortafuego en la montaña por medio de jornadas con los brigadistas

  • Reproducir 10,000 plantas de especies nativas para contribuir a la regeneración de la montaña tras los incendios.

Pero el impacto más profundo no se ve solo cuando el fuego se apaga. Se ve cuando no empieza. Territorios de Esperanza demuestra que la gestión del riesgo no comienza en la emergencia. Comienza en la educación, en la corresponsabilidad y en el vínculo con la tierra.
Porque proteger el bosque es proteger el agua, la vida y el futuro de Tepoztlán.

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